miércoles, 14 de noviembre de 2012

La leyenda de las Amazonas de Lustria

La leyenda de las amazonas

Los aventureros Elfos y Enanos que han navegado aguas arriba por el gran río que penetra profundamente en el corazón de Lustria han regresado contando extrañas historias sobre unas misteriosas mujeres guerreras. Estas “Amazonas”, que es como han sido denominadas, posiblemente como derivación del nombre utilizado por los Eslizones para denominarlas, han atacado a todos aquellos exploradores que han intentado desembarcar en una gran isla situada en el centro del estuario de este gran río. Y los que no han huído han sido arrastrados a algún terrible destino. Desde entonces, se han producido numerosas especulaciones sobre quiénes o qué pueden ser las Amazonas.

El refugio de las Amazonas se dice que es una isla situada en el centro del gran río, rodeada por todas partes por manglares. El lugar puede ser defendido fácilmente y es de muy difícil acceso. Allí han sobrevivido cazando y matando Eslizones en los pantanos y junglas de los alrededores, llegando a convertirse en unas auténticas expertas en su caza. Las Amazonas desollan a los Eslizones que cazan para utilizar los pellejos como ropa y conseguir la protección de su gruesa piel como armadura.
 

Los nombres de las Amazonas

Las mujeres guerreras han permanecido ocultas en esta isla durante muchos años. Entre ellas adoptan nombres de animales de la jungla. Así, por ejemplo, su líder es conocida como Anakonda después de que luchó contra una poderosa serpiente, la mató y la desolló para utilizar su piel como adorno. Sus amigas más próximas son Colibrí y Pirrana. Colibrí es la mejor guerrera después de Anakonda, proclamando su poder con un espectacular estandarte dorsal formado por las plumas más exóticas que ha podido conseguir de las aves sagradas de los Hombres Lagarto, razón por la cual se convirtió en portaestandarte. Pirrana se llama así porque una vez, tras ser capturada por los Eslizones, fue lanzada a una laguna como sacrificio a una piraña gigantesca a la que estos adoraban. Pirrana mató y desolló al animal. Ahora lleva su piel a modo de armadura. Pirrana utiliza una gran concha marina como cuerno de guerra para avisar a las Amazonas de la proximidad del enemigo.
 

El elixir de la Eterna Juventud de las Amazonas

Lo más extraño de todo es que estas mujeres guerreras preparan pociones destiladas de plantas tropicales que, entre otros extraños efectos, permiten prolongar sus vidas, así como su juventud y su fuerza. De hecho, han descubierto el Elixir de la Eterna Juventud.
 
A causa del Elixir de la Eterna Juventud, las Amazonas no envejecen ni mueren. Las únicas pérdidas las sufren en sus combates con los Hombres Lagarto o a causa de algún accidente, pero su número jamás puede aumentar. Las Amazonas defienden su isla tan vigorosa y valientemente que no tienen necesidad alguna de los hombres. Cualquier hombre que encuentren moribundo o perdido en la jungla es considerado un ser inferior ¡y acaba siendo sacrificado a sus extraños dioses de la jungla!

Fueron los aventureros Elfos y Enanos los primeros en encontrarse con estas doncellas guerreras, mucho después de que hubieran quedado reflejadas en las leyendas de Skeggi. Cada vez que se intentaba desembarcar en la isla para saquear las ruinas que podían verse por encima de la copa de los árboles, las Amazonas surgían vociferando de la espesura y atacaban a los que intentaban desembarcar. Los supervivientes regresaban al Viejo Mundo contando exageradas historias de enloquecidas mujeres guerreras.
 

Los encuentros con las Amazonas

Cuando el explorador Elfo Elthir el Alto entró en contacto con los intérpretes Eslizones a lo largo del gran río, les oyó mencionar a las legendarias Amazonas. A su regreso a Ulthuan escribió un relato de sus aventuras, y denominó a estas mujeres guerreras “Amazonas”, tal vez como transcripción de la pronunciación del nombre con que las denominaban los Eslizones. Elthir descubrió que los Hombres Lagarto eran enemigos naturales e implacables de las Amazonas, pues éstas cazaban a los Eslizones y robaban todos los amuletos de oro de los cadáveres antes de desollarlos. Los Eslizones, al parecer, temían a las Amazonas y las consideraban una especie de criatura de la jungla a medio evolucionar ¡y que en ningún modo formaban parte del plan de los Ancestrales!

Muchos años más tarde, un grupo de exploradores Tileanos, desesperados y perdidos en medio de la jungla, fueron emboscados por los Eslizones.  Cuando todo parecía perdido, las hordas de Eslizones desaparecieron repentinamente entre la jungla. Entonces aparecieron las Amazonas. En ese momento no estaba muy claro si los Tileanos habían sido salvados, o si el destino les había deparado algo aún peor. El líder Tileano, un individuo muy astuto, descubrió que las Amazonas podían ser fácilmente persuadidas para que les dejaran en paz ¡con pequeñas cantidades de oro y algunas baratijas! De hecho, todo el botín que les había costado tanto conseguir se lo entregaron a las Amazonas a cambio de ser conducidos hasta la costa.

Pronto circularon por toda Tilea numerosos rumores acerca de las Amazonas, dando nueva credibilidad a las viejas leyendas. La localización aproximada de la isla empezó a ser marcada en los mapas más actualizados. Desde entonces, numerosos exploradores curiosos y aventureros han intentado llegar hasta la isla de las Amazonas. Algunos de ellos se han encontrado con un recibimiento muy hostil y han tenido que retirarse apresuradamente, mientras que de otros no ha vuelto a saberse jamás nada. Tan sólo unos pocos han conseguido un cierto éxito en su expedición. Según sus informes, las Amazonas existen ¡y son tan temibles como siempre se ha dicho! Y lo que es más, es muy fácil persuadirlas para cazar Eslizones, pues conseguir sus exóticos pellejos es considerado entre ellas como un símbolo de poder.

El Capitán Tileano El Baddo afirmó que había conseguido contratar los servicios de las Amazonas para emboscar a una expedición rival de Enanos antes de que estos se les adelantaran para saquear el templo perdido de Toca. Para ello necesitó mucho oro. Y no solo eso, sino que tras traicionar y emboscar a los Enanos, las Amazonas atacaron también a traición a El Baddo. Parace ser que las Amazonas todavía no han comprendido exactamente la idea de ser mercenarias. Luchan tan sólo para ellas, y no les importa en absoluto nadie más. Si alguien les da una cantidad de oro para que luchen, ¡esto tan sólo sirve para demostrarles lo débiles que son los guerreros varones! Pero cuidado, el que las Amazonas acepten tu oro no significa que más tarde no te traicionen para sacrificarte a sus dioses. Y por lo que respecta a Anakonda, reina sobre las otras Amazonas como Reina. Según todas las descripciones es muy alta y una magnífica guerrera de exquisita belleza y juventud, ¡aunque debe tener varios cientos de años de edad!
 

La Garra de los Ancestrales

Las Amazonas están equipadas con un tipo especial de armas, denominadas las Garras de los Ancestrales. Son unas arcanas armas de filo de origen desconocido que blanden en combinación con un cuchillo cristalino que empuñan en la otra mano. Las Amazonas encontraron estas armas en los restos de una nave de plata enterrada a mucha profundidad en el interior de una pirámide Slann abandonada. Cuando las Amazonas llevaron estas armas a la superficie, las gemas encastadas en ellas empezaron a brillar con la luz capturada de una estrella fugaz. Las Amazonas aprendieron muy rápidamente a utilizar estos poderosos y místicos artefactos abandonados por los Ancestrales.
En combate, las Amazonas utilizan estas armas con una mortífera destreza.

El pequeño cuchillo que empuñan en la mano izquierda lo utilizan para bloquear los ataques del enemigo. Éste genera un pequeño escudo que es impenetrable incluso a los ataques más poderosos haciendo en determinadas circunstancias que el golpe recibido libere un crepitante rayo de energía que impactará al enemigo que asestó el golpe.
 
La Leyenda de las Amazonas de Lustria, por Nigel Stillman.
 

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